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Mostrando las entradas etiquetadas como CUENTOS PARA NO CONTAR EL PRINCIPIO

DOS SOMOS MÁS

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Del libro "Cuentos para no contar el principio" * Mención Especial en el Primer Certamen Literario del Litoral para Profesionales del Arte de Curar año 2000. Me senté frente al paciente y me dispuse a escuchar. Era casi rutinario. Digo casi, porque de vez en cuando aparecía alguien cuya catarsis no se asociaba a lo cotidiano. Pero, como dije, muy aisladamente. Suspiré, miré el reloj y traté de prestar atención. Quien tenía enfrente, era una persona del sexo masculino, de unos cincuenta y dos años, quien dijo llamarse Pedro. ─ Mire doctor ─ comenzó ─, lo vengo a consultar porque voy a cometer un acto de locura, casi demencial. ─ ¡Ahá! ─ dije tratando de darle trascendencia a la frase. ─ Yo soy mozo. Mozo de restaurante. Veinte años hace que trabajo en eso. ¿Sabe usted cómo trabaja un mozo de restaurante?. ─ Como cliente esporádico ─ contesté. ─ Lógico, o sea, ¡no sabe un carajo! ─ me contestó en un tono más subido. Me acomodé en el sillón pensando que la entrevista no sería un...

LA ESPERA

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(Del libro "Cuentos para no contar el principio") ─ “En la Bola de Nieve, dentro de un año, en la mesita que da a la calle Laprida… esperame… ¡te quiero!”. No me dio tiempo a contestarle. Se alejó corriendo; como siempre, sus cabellos negros atados en una colita, enmarcaban su rostro perfecto, sus ojos verdes, su sonrisa vital. ─ ¿Cómo dentro de un año? ¿Pero, no intentaremos hablar…nos? Lo dije cuando ya no me escuchaba (16 de mayo de 1978). La imagen y el diálogo destellaron en mi memoria. Habían pasado veinte años. Aquel día me sorprendí caminando hacia Laprida y Córdoba. Era un milagro que en ese lugar todavía existiera “La Bola de Nieve”, soportando el cambio arquitectónico urbano. ¡Qué difíciles habían sido esos años!: tercero de Medicina, huelga, junta militar, Videla, represión, clandestinidad, allanamientos, miedo, tortura, dolor, ausencias. Y ella…con toda su frescura, su valiente ingenuidad, su inmaculada concepción de la justicia. Y yo, a su lado, gritando, forcej...

"LA ODISEA DE NAPOLEÓN BONAPARTE"

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(Del libro "Cuentos para no contar el principio") La maestra pronunció su nombre con firmeza y claridad: -¡ Bontempi, al frente! -¡ Cagamos!- dijo para adentro -; la vieja me junó la cara de-no-haber-estudiado. Miró para los costados como si hubiera otro Bontempi en el grado, y ante la mirada de sus compañeros, mezcla de cargada y lástima, se levantó y pasó al frente. -Napoleón Bonaparte y su marcha hacia Rusia. Fecha, número de hombres que componían el ejército, días de travesía, etc. Hable y cuente todo-completó la maestra. -¡Hija de puta!-volvió a pensar; falta que pregunte qué remedio tomaba para su famosa úlcera. Ramiro tragó saliva y se imaginó en una historieta con el globito arriba de su cabeza que decía: ¡GLUP! Y para colmo de males se había peleado con Clarita, que lo miraba de reojo con regocijo, sabiendo que lo único que lo unía con Napoleón era que sus apellidos coincidían en el comienzo: Bon-tempi, Bon-aparte. De pronto, se fijó en la maestra. Ya en séptimo grad...